dissabte, 26 de setembre del 2009

la entrada

Solución a medias
para derias del sistema:
vienen y cubren de piedras
las ventanas y las puertas.
Hacen serias las parodias
de codicias y materia.
Son las tapias su bandera,
"pisa al otro" como emblema,
tú no comes si no como,
esto es mío, tú te jodes,
si no vivo, tú tampoco.

Vaya panorama loco,
hay destrozos en los pisos,
propiedad es compromiso
con la guerra del avaro,
que es como un faro encendido
apuntando al paraíso
de ser mucho, serlo todo,

es un modo de decirlo.

Para usar vocablos finos,
diremos usurpación.
Consiste en abrir caminos
entre los templos perdidos,
saenar tiempo podrido
ens los sitios prohibidos
de ser vividos o vistos,
impisables y provistos
de libertad en potencia.

Son espacios casi viudos
que quieren ser...

o*****s.

y aquí estamos, liberando,
eliminando liderazgos,
literando libertarios,
escribiendo a nuestro modo
una realidad sin jefes,
aunque se dejen las pieles
en condenar y tacharnos
de perdidas y bastardos,

"¡soñadores, libertinos, no son fieles a los amos!".

Nos amamos y nos basta.
Nos vestimos de vivencias.
Nos tomamos de las manos
y saltamos a lo basto
hacia ese futuro incierto
que se llamará experiencia.
No estoy hablando de ciencia,
es cuestión de concepciones
sujetas a percepciones
de montones de sujetos
que están sujetos a normas.
(¿Es la horma de mi zapato
una pieza independiente?
¿Y si murmuro entre dientes,
alguien se siente atacado?
¿Y si destrozo este muro,
dirá usted que estoy pecando?
Si estoy pegando una ostia
al que se apropia un espacio
y lo tapia, sin usarlo
NO ME ABRA, ESTOY CAGANDO.)

dijous, 16 d’abril del 2009

traspaso

Empiezo a avistar el abismo.
Míralo, mira cómo me llama, sin pretenderlo, como quien sin saberlo desprende una sensualidad irresistible e imposible de obviar.
Empiezo a avistar el abismo. Y no sé si... bueno, si empezar a correr tanto como mis piernas saben hacerlo
y saltar, por fin, saltar ya,
y no alargar más esta farsa.

Empiezo a avistar ahora
sí el abismo y
no sé si tragar
saliva y poco
a poco rehacer
camino volver
a la vegetación
abrupta a las ramas
caóticas pero
protectoras tras
las que sé que tarde
o temprano aparecerá
el camino
llano el camino
llano que ya
conozco y que me
hace sentir segura

o eso quiero creer.

Mi ceño se corrompe ante la visión de tanto tiempo y
humo.

me inquieta el abismo me invade la ansiedad de las dudas que produce el abismo gigante disperso inconcreto me pierdo supongo vacilo ante el abismo turbio indecisa y casi me siento ya volando me siento veloz potente aprieto mandíbula me centro en mi mente sin piernas aún

y salto

me inquieta este
abismo
indomable
al que aún no sé
dar forma me angustia el
abismo
que me hace sentir

al fin

viva.

dimarts, 17 de març del 2009

la sed y el delirio

Aquesta tensió constant

ens està destrossant a tots.

Ens està desquiciant.

Ens està fent més forts.

Som gegants sense por

agafats de les mans.

dissabte, 10 de gener del 2009

claustro amó a ratito de soledad

escribo ahora desde un lugar de nadie
arqueado, encolumnado y medieválico.
Ella moja aviones de papel
y las hojas de un árbol centenario.
Sueño que esto es un sueño
y lo es.

los bancos parecen más quietos
cuando no hay nadie sentado.
la armonía de lo estático
y helicópteros volando
en este limbo, lleno a desbordar
de poesía, observo y callo
y me emociona un piano eléctrico
con notas incongruentes
y el tallo de un foco en alto
y el pétreo tacto del mármol.

aunque apedree constante
en húmedo ritmo de tiro,
insisten en ser avionetas
y no ser papel mojado

y este árbol que resiste,
me commueve por ser algo.
por ser algo o por ser árbol.
este árbol.
este árbol.

dilluns, 15 de desembre del 2008

aridsurdublim

1. Proposició estèril que desperta una emoció pregona per la seva altíssima bellesa i atempta de forma espontània contra el sentit comú. 2. Pastanaga d’immensa grandesa, desproveïda d’humitat i amenitat, que ultrapassa la comprensió humana tot contradient les regles de la lògica formal.

No estic per poemes. De aquí poco te dedico algo.

dimarts, 2 de desembre del 2008

a decir verdad

Al calor de la palabra utopía
escribo mi guía de desventuras.
Idealizo futuro y vida plena,
estreno escenas que ocurrirán

y se hace mía toda una carga
de lunas llenas de luz del día.

Cierro una puerta que daba al mundo
y sin pretenderlo, muda y sincera,
pongo mi mano en el marco sacro
y no ando lejos, me quedo en el lindar.

Es mi palabra contra una voz alada,
un lápiz que sangra histerias por contar,
es un tropiezo, es una almendra amarga,
es poca cosa o un mundo sin final.

Sé de una historia que quiere ser contada
de un día lleno de luz de luna.

dilluns, 17 de novembre del 2008

no me aburre esperar

Debe ser que habré cambiado yo o algo, pero juraría que ella también ha cambiado, con sus luces frías, por muy amarillas que sean, y esa intermitencia rítmica y artificial.

Paso cerca de la feria de barrio, que huele a aceite de freír churros y a azúcar y a extrarradio. Ese ritmo maquinero de verano de los noventa y alguna sirena que avisa el comienzo de un nuevo ciclo de dos minutos.
Las ferias siempre me han dado una especie de tristeza mansa que no se bien de dónde me viene. No sé si será la cara de resignación de la vendedora de fichas de los autochoques o el cigarro a medio consumir entre los dedos mugrientos del de las escopetas y los premios gordos que nadie gana. No sé si será la oscuridad y el descuido que se mastica tras las atracciones, en aquellas estructuras pasajeras, indiferentes a todo, aceitosas y empolvadas, la síntesis de lo efímero.
Sigo andando y las luces de esta calle inmensa y vacía, ordenadas en serie hasta el infinito, me hablan de ella: que puede que haya cambiado, pero que sigue sorda e inalterable. Titánicamente imponente. Desastrosamente humana.
El poder destructivo del tiempo deja cables y cañerías al descubierto. Paredes fragmentadas. El arte de la nada y la expresión del pueblo, que dice tantas cosas que parece que calle. Hijo de puta se escribe con hache y una mancha negra en un suelo acostumbrado a que lo pisen. Me imagino la moto que perdía aceite y que quien sabe dónde estará ahora.
Una chica llora desconsolada mientras habla por el móvil y se agarra a su equipaje de viaje, que riman. Dos parejas desconocidas la miran sin saber qué hacer. Le han robado mucho y está un poco sumergida en un mar de nervios bastante espectaculares para la gente que pasa.
Pero mis pasos, mis pasos que se me llevan, y descubro la insolente plenitud que supone la nostalgia. De lo vivido, de lo que pienso. Miro a esta ciudad de mierda, bruta, roída, enferma, y acepto que me inspira más que mil poemas. Que me siento segura andando por sus calles de jaleo, de gente que mira de reojo y chavales que escupen en el suelo.
Las manos en los bolsillos y mi consciencia en la mochila, que ahora que me fijo, pesa menos que hace un rato...
No sé si me habrán robado o si es que habré perdido el norte (vaya carga) entre las ruinas de un pasado físico, con el tenaz orgullo de la artista que sé que algún día se me olvidará llegar a ser.

Vale, será que soy yo la que ha cambiado.